El café en problemas

Algunas plantaciones hacen esfuerzos por adaptarse al cambio climático, visibles en las jóvenes plantas de café. Algunos apenas se levantan unos palmos del suelo, mientras que otros ya han crecido lo suficiente como para empezar a producir; pero todos encierran la promesa de una cosecha menos afectada por los vaivenes de un clima cada vez más difícil de predecir.

 

Durante los últimos dos años, en Colombia son sobre todo las lluvias las que han aumentado dramáticamente en intensidad. Y como consecuencia, las plantas de café también han estado recibiendo menos sol y se han visto expuestas a menores temperaturas, factores todos que incrementan el riesgo de enfermedades como la roya y repercuten en el volumen de producción y la calidad del café.

 

De hecho, según la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, como resultado de las lluvias de este año, la producción se reducirá en un millón de sacos con respecto al año anterior. Y la cosecha de 2010 ya había sido inferior en casi dos millones de sacos a la del año precedente, cuando el país no se vio afectado por una ola invernal. Esto implica una reducción de la producción de cerca del 30% del que todavía es el principal producto agrícola de exportación de Colombia.

 

Y empresas como la norteamericana Starbucks ya han manifestado su preocupación por lo que esta tendencia puede significar para la futura disponibilidad de café arábico suave, como el que se produce en este país suramericano y en la vecina Centroamérica, que también enfrenta problemas similares.


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